Infografías

Lenguaje universal

La jornada infográfica

Trabajar en un diario implica trabajar bajo presión. Todos los días corremos contra el tiempo y la comunicación interna es un factor clave en la jornada laboral.
Quienes trabajamos en infografía vivimos de forma cotidiana realidades que son mejorables. Como sucede en todos los ámbitos, todo es perfectible. El siguiente análisis esta hecho en base a situaciones relacionadas a la comunicación y los tiempos de la jornada laboral de un equipo de infografía promedio de un diario impreso.
Paso del infierno (figura 1) al cielo (figura 2).
El primero es un esquema cargado de vicios, donde el encargo de una infografía era como ir a la esquina a comprar una caja de chicles o pedir unas fotocopias; luego, en la figura 2, paso a mostrar lo que considero una propuesta ideal, pensando el trabajo de infografía como trabajo periodístico.
Este un análisis desde adentro de un equipo de infografía, una caricatura de experiencias propias, por tanto errores y aciertos propios, y otras experiencias que he recogido de conversaciones con colegas de otros equipos de infografía.
Varía según el medio, pero en este caso considero diez horas de trabajo, no individual, sino de equipo. Es sólo como referente.
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

Paradigma A. La jornada infernal.
El periodista es dueño del tema, el infógrafo es considerado sólo diseñador y más parecido a un funcionario.
Figura1.

1. La jornada laboral para cualquier periodista de un diario comienza temprano. Reportea, recoge datos, entrevista, investiga, analiza. Entrega su tema para la pauta del día.
2. Mientras el periodista está planificando el desarrollo de su nota, el infógrafo está llegando al diario a media mañana y preguntándose qué va a hacer mientras se desarrolla la pauta del diario. No llega antes porque recién después de la pauta general se definen los temas y cuáles podrían llevar infografías.
3. El editor del área le pide al periodista que encargue una infografía y el periodista (sobre todo aquel que apenas empieza en un diario) no sabe si ir al quiosco a pedirla o si busca en las páginas amarillas, está en esa duda hasta que alguien más experimentado le dice que envíe los datos por correo y avise a tal número de teléfono. Por otro lado, si el infógrafo llama para saber un poco más, entonces la suerte es superlativa, como para ir a jugar la lotería.
Ya es mediodía y el infógrafo atiende el teléfono; al otro lado hay alguien que avisa que envió datos para hacer un “monito”. Cuelga, se rasca la cabeza, ve los datos y se pregunta dos cosas: primero, qué diablos es eso que mandaron y segundo, qué va a almorzar.
4. Desarrollo. El periodista ya tiene claro el trabajo que debe hacer, comienza a escribir, consulta otras fuentes, analiza y redacta. Gran parte de la jornada se dedica a ello y cuando se acuerda, llama nuevamente para saber qué espacio va a ocupar la infografía en su tema o se lleva el dedo a la boca, lo levanta al aire y define el mismo la medida de la infografía.
Mientras, el infógrafo se sienta frente al computador y empieza a tratar de entender esa maraña de datos; como queda poco tiempo, empieza a probar tipos de gráficos, colores, espacio y arma la infografía. Este es el panorama infernal, así que cuando tiene lista la infografía se da cuenta que alguien ya había definido (nunca se sabe quién) el tamaño de la infografía y no tiene nada que ver con lo que hizo, entonces se ve en la obligación de deformar su trabajo y hacer un híbrido extraño, como si metiera su trabajo en la máquina de La Mosca y termina saliendo cualquier cosa. Ya no es su trabajo, es un adefesio extraño al cual no le tiene el menor cariño.
5. Revisión. El periodista recibe una copia de la infografía, nunca entendió su génesis, aún no entiende qué tiene que revisar y por si fuera poco el infógrafo le pide un título y una bajada, y ¡esa clase nunca la dieron en la universidad!. Se arriesga, dicta el título con el único objetivo de no repetir una palabra del título de su nota y en un alarde de creatividad termina siendo una cosa nada que ver con el contenido de la infografía. El infógrafo, como nunca le tomó cariño a ese engendro acepta sin objeción alguna, además en la universidad ¡tampoco le dieron clases de redacción para infografías!.
Termina por publicar el trabajo y al día siguiente si comentan algo en la pauta relacionado a la infografía es porque la competencia publicó una más bonita. ¡Esos tipos si que son profesionales!

Paradigma 2. La jornada ideal
Periodista y diseñador como comunicadores, se complementan.
Figura 2.

Se resume en lo siguiente: Periodistas e infógrafos son comunicadores ambos, sentarse a intercambiar ideas y planificar el trabajo en conjunto enriquece el mensaje y facilita la vida al lector, al receptor final de la información.
1. Intercambio de ideas entre periodistas e infógrafos. La jornada laboral es corta y cada minuto que se pueda aprovechar va en beneficio del trabajo informativo y en definitva del lector.
Los periodistas ganan una ventaja enorme si se sientan a plantear su tema y comenzar un intercambio de ideas con los otros profesionales que intervienen en la confección de la página y el mensaje. Quienes participan, sean infógrafos, fotógrafos, ilustradores, diseñadores, o varios al mismo tiempo, se verán siempre enriquecidos y empoderados. Cada quién, dentro de su especialidad, sabe qué puede aportar para mejorar el mensaje. Eso se llama diseñar la información, planificarla de forma premeditada con el objetivo de mejorar la comprensión del lector, no la del editor.
Cuando cubríamos el incendio de la cárcel de San Miguel en 2010, una reunión previa ayudo a identificar necesidades de información y quién las cubriría. Había una necesidad clara a resolver: no íbamos a conseguir fotos, no había acceso. El objetivo: el piso donde comenzó el incendio.
2. Investigación. El periodista sale a hacer lo que ya sabe hacer, investiga, busca información y los datos que necesita para el desarrollo posterior de su tema. El infógrafo es también comunicador, también cuenta historias y como periodista que es o debe ser, busca información vital para su trabajo: referencias visuales, el cómo, cuándo, dónde, por qué necesarios para mostrar. Puede entrevistar especialistas en áreas específicas.
El infógrafo debe salir a terreno, no siempre, pero en temas de relevancia en la pauta noticiosa, debe hacerlo y el medio hace bien en facilitar esa labor. El incendio se desarrolló en la madrugada. A primera hora partimos dos infógrafos al lugar a buscar información. Para contar lo sucedido, los croquis de los peritos planimétricos fue vital y las declaraciones de gendarmes del recinto nos ayudaban a confirmar distancias, estructuras, accesos, salidas, etc. y finalmente conseguimos un plano parcial de la planta donde comenzó todo y uno de los periodistas también nos entregó declaraciones de gendarmes sobre la distribución interna del recinto.
3. Desarrollo. Ya pasamos buena parte del día aprovechado y la idea clara de lo que debemos hacer, no va a ser un estorbo para el periodista encargado del tema, en este caso somos un aliado y para la sección o a cargo, un periodista más (dos en este caso del incendio). El conocimiento del tema, el intercambio de ideas a través de bocetos permite aterrizar más los contenidos y las directrices de desarrollo, lo que permite al infografista trabajar en equipo, sintiéndose dueño del tema y con total propiedad de hacerse cargo de su contenido, y no sólo visual, del contenido íntegro de la infografía, incluidos los textos.
4. La revisión con el periodista será más bien constatación de datos y perfeccionamiento del contenido. Será una revisión conjunta, donde infógrafo y periodista pueden hacer una revisión del todo y no de cada desarrollo por separado (texto, gráfico, foto). Será posible entonces detectar si existen incompatibilidades o repeticiones innecesarias y poder corregirlas a tiempo. En definitiva, el trabajo final es el resultado de un trabajo en equipo, donde convergen diversas disciplinas que confabulan entre si para hacer de la experiencia del lector algo clarificador, algo que termina agradeciendo.

Cárcel de San Miguel. Incendio en diciembre de 2010
Trabajo conjunto entre periodistas, fotógrafos e infógrafos.
El trabajo final recopila toda la información recabada en el lugar, más los datos entregados por fuentes oficiales. Ese día, la cobertura del incendio ocupó más de 2o páginas del diario, más la portada. Una de estas páginas fue responsabilidad de infografía y fuimos un departamento de contenido, no de servicio. Trabajamos codo a codo con los periodistas de Nacional en terreno y en la redacción. Ese es el objetivo.

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